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El próximo comunicado de política monetaria de la Fed el 19 de junio concentra gran expectación entre los inversores y, por tanto, gran potencial para generar volatilidad.

Este encuentro es particularmente importante por la divergencia entre las indicaciones actuales de política de la FED (y lo que sugieren los datos macroeconómicos) y lo que esperan los mercados en un contexto de tensiones comerciales.

Por una parte, la Fed sostiene una estancia de política monetaria neutral: el rango de tasas 2.25%-2.50% de los fondos federales es un nivel apropiado para conducir la inflación a la meta del 2% dadas las condiciones actuales.

Si la guerra comercial con China fuera un episodio de carácter transitorio (como se asume de momento), un recorte de los tipos como medida proactiva al potencial efecto recesivo no estaría justificado.

En adición, el mercado laboral aún muestra señales de encontrarse en la fase madura del ciclo expansivo (bajo desempleo y acelerado crecimiento salarial), por lo que tampoco sería recomendable un recorte de los tipos, ya que podría conducir a un sobrecalentamiento inflacionario de la economía.

Por otra parte, los mercados han sobrestimado el impacto económico de la guerra comercial y se muestran muy confiados en posibles recortes de tipos.

A juzgar por el rendimiento de los futuros de los fondos federales, los mercados prevén tres recortes de tipos para enero de 2020, el primero de ellos en septiembre de este año.

 

Gráfico 1: El mercado de futuros de los fondos federales señala el primero de tres recortes en Septiembre 2019.

El incremento del índice bursátil S&P500, superior al 5% en lo que va de junio, indica expectativas similares, ya que tipos de interés más bajos estimulan al sector productivo de la economía y reducen el costo de oportunidad para las posiciones especulativas.

 

Gráfico 2: La recuperación de la bolsa en un contexto de guerra comercial indica altas expectativas de recortes de tipos.

La decisión de la Fed dependerá de cuáles sean los escenarios probables de la guerra comercial, para lo cual la cumbre del G-20 a finales de junio podría ser un momento decisivo o, al menos, indicativo de la dirección que tomarán las negociaciones comerciales.

En el actual escenario de incertidumbre, sin embargo, es previsible que la Fed retenga todas las opciones a su disposición, en lugar de mostrar un sesgo específico que sea inconsistente con potenciales eventos futuros de la política comercial.

Por tanto, para la próxima reunión podríamos esperar una postura de la Fed más vigilante (y quizás un par de votos adicionales a favor de un recorte de tipos); pero la mediana de votos debe continuar indicando que no se prevén recortes en el 2019, o al menos, no inmediatamente.

Dadas las altas expectativas del mercado sobre recortes de tipos, la FED tiene un amplio espacio para parecer más agresivo de lo esperado. En consecuencia, un mensaje paciente de la FED podría resultar positivo para el USD.

 

Autor: Olivia Alvarez Mendez, Analista de Mercado de Divisas en Monex Europe.